Ulalume

ULALUME

Autor: Edgar Allan Poe
Fecha de publicación: Diciembre de 1847
Medio: American Whig Review 
Lugar: Nueva York, Estados Unidos
Género: Romántico, Terror
Tipo: Poema
Idioma original: Inglés
Traducción al castellano

edgar allan poe retrato fotografia

Sinopsis: 

El poema de Ulalume es uno de los textos más conocidos de Edgar Allan Poe. No obstante, Ulalume ha sido receptor de alabanzas y críticas casi a partes iguales, siendo una de las piezas más controvertidas del autor de Boston. Una vez más, aquí se muestran alguno de los referentes característicos de la literatura de Edgar Allan Poe como puede ser lo fantástico, el terror, los temas relacionados con la muerte, la pérdida de la amada y otros escenarios e iconografía como el cementerio, o las lápidas. 

Es uno de los poemas más densos del autor y, aunque es difícil su comprensión en la justa medida fruto de la traducción y del paso de los años, se puede percibir la impronta poética de Edgar Allan Poe. Este poema, como comentábamos anteriormente, ha sido criticado a lo largo de los años recibiendo veredictos desiguales, desde los que lo calificaban como algo demasiado denso y de poco valor, hasta los que lo señalan como uno de los poemas más grandes que jamás escribió Poe. 

En él se muestra el regreso a la tumba de la amada perdida que supone el propio regreso a verla de nuevo, a sentirla de nuevo a través del panorama sensorial descrito. De esta manera el recuerdo y la realidad se estrechan dentro de la iconografía de Poe, en este caso las lápidas, el cementerio y los lugares mitológicos descritos.

Dentro de este poema las referencias a la mitología son constantes, aludiendo a estrellas y a lugares que han sido analizados a lo largo de los años en busca de su significado. El poema tiene un marcado carácter musical y oratorio, quizás es la consecuencia evidente de que salió de la pluma de Poe fruto del requerimiento de un reverendo para leer en un sermón. Solamente queda descubrir este apasionante poema de Ulalume.

Ulalume, de Edgar Allan Poe (1847)

:

– I –


Los cielos cenicientos y sombríos,
encrespadas las hojas, lívidas y mustias,
y era una noche del doliente octubre
del tiempo remoto entre las brumas,
era en las tristes márgenes del Auber,
el lago tenebroso de aguas mudas,
ante los bosques tétricos del Weir,
la región espectral de la pavura.

 

– II –


A solas con mi alma, recorría
avenida titánica y obscura
de fúnebres cipreses… con mi alma,
con Psiquis, alma que al misterio turba…
Era la edad del corazón volcánico
como las llamas del Yanek sulfúreas,
como las lavas del Yanek que brotan
allá del polo en la región nocturna.

 

– III –


Pocas palabras nos dijimos, era
como una confidencia íntima y muda;
palabras serias, pensamientos graves
que la memoria para siempre turban;
no recordamos que era el triste octubre,
que era la noche ¡noche infausta y única,
no recordamos la región del Auber
que tanto conoció mi desventura,
ni el bosque fantasmático del Weir,
la región espectral de la pavura.

 

– IV –


Y cuando la noche ya avanza
de estrellas al vago tremer,
al fin de la obscura avenida
un lánguido rayo se ve,
fulgor diamantino que anuncia
de fúnebre velo al través,
que emerje de nube fantástica
la Luna, la blanca Astarté.

 

– V –


Y yo dije a mi alma: «Más que Diana
ardiente, aquella misteriosa Luna
rueda al través de un éter de suspiros;
lágrimas de su faz una por una
caen donde el gusano nunca muere.
Para mostrarnos la celeste ruta
y el alma imperio de la paz Letea
atrás dejó al león en las alturas,
del león las estrellas traspasando,
del león a despecho, ora nos busca
y sus miradas límpidas y dulces
son las miradas que el amor anuncian.»

– VI –


Mas Psiquis dijo señalando al Cielo:
«La palidez de ese astro me conturba;
pronto, huyamos de aquí, pronto, es preciso.»
Y de sus alas recogió las plumas
con intenso terror, y sollozando,
presa de pronto de invencible angustia
plegó las alas, hasta el polvo frío
lentas dejando descender las plumas.

 

– VII –


Y yo le dije: «Tu terror es vano,
sigamos esa luz trémula y pura,
que nos bañen sus rayos cristalinos,
sus rayos sibilinos que ya auguran
é irradian la belleza y la esperanza.
Mira: la senda de los cielos busca;
sigamos sin temor sus limpios rayos
que ellos a playa llevarán segura,
sigamos esa luz limpia y tranquila
a través de la bóveda cerúlea.

 

– VIII –


Tranquilicé a mi Psiquis, y besándola,
de su mente aparté las inquietudes
y sus zozobras disipé profundas,
y convencerla que siguiera pude.
Llegamos hasta el fin; ¡ojalá nunca
llegara! Al fin de la avenida lúgubre
nos detuvo la puerta de una tumba
¡oh, triste noche del lejano octubre!
nos detuvo la losa de una tumba,
de legendario monumento fúnebre.
¡Oh, hermana!—dije—¿Qué inscripción confusa
en la sellada losa se descubre?
Respondióme: «Ulalume», esta es su tumba,
¡la tumba de tu pálida Ulalume!

 

– IX –


Quedó mi corazón como ese Cielo
ceniciento, como esas hojas mustias,
como esas hojas yertas y crispadas…
¡Ay! pensé: el mismo octubre fue, sin duda
fue en esa misma noche cuando vine
al través del horror y de la bruma
aquí trayendo mi doliente carga…
¡Oh, noche infausta, infausta cual ninguna!
¡Oh! ¿Qué infernal espíritu me trajo
a esta región fatal de la tristura?
Bien reconozco el mudo lago de Auber,
y esta comarca que el horror anubla,
y el bosque fantasmático de Weir,
la región espectral de la pavura!

 

Edgar Allan Poe.

El fragmento de texto correspondiente al poema: “Ulalume” de Edgar Allan Poe está disponible bajo la Licencia Creative Commons Atribución-CompartirIgual 3.0. Ha sido adaptado parcialmente para la lectura web. 

Contexto histórico de Ulalume

El contexto del poema de Ulalume de Edgar Allan Poe no puede ser más marcadamente trágico. En Enero del mismo año de la publicación del poema, 1847, su mujer Virginia murió. A raíz de su muerte fue cuando Edgar Allan Poe empezó su declive personal. Aunque todavía viviría lo suficiente para publicar alguna de sus piezas más celebradas, su vida a partir de esa muerte estuvo marcada por el tormento y por la pérdida. Este tema del amor perdido y la mujer inalcanzable por la tragedia se repite en varias de sus obras, siendo Ulalume una de sus más famosas.

Adaptaciones de Ulalume

Como tantos otros, este poema de Ulalume ha representado en multitud de autores una pieza de referencia. Lovecraft, muchas veces ligado a la temática de Poe, lo incluyó en su libro Las montañas de la locura. Este referente es muy importante y da muestras de la influencia de los poemas ya que se alude a la inspiración de Poe en la montaña (elemento usado en el poema) y que constituye una de las piezas básicas del escenario descrito por Lovecraft en su narración. Que los elementos fantásticos del poema de Ulalume sirvieran como elemento de partida para esta otra novela ya podría ser sujeto de debate.

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